miércoles, 8 de junio de 2016

Tres días, tres citas. O algo así.



Hace unos cinco días fui nominada para hacer un reto llamado "Tres días, tres citas". Agradezco a la señorita escritora Roxana B Rodríguez por tenerme en cuenta por su maravilloso blog (peloteo del bueno, que a todos gusta). He de decir que reconforta saber que hay gente que sabe que existes en la otra punta del mundo xD

Pone que hay varias reglas, véanse:

-Postear una cita por día durante tres días (cualquiera puede ser la fuente, incluso, una propia).
-Nomina a tres blogger por cada entrada del reto.
-Agradecer a la persona que te nominó.


Pues bueno, voy a ser rebelde y voy a cumplir únicamente con una de ellas. Que gracias por nominarme. Pero como este es mi blog y yo voy a mi bola, las normas me las pongo yo para poder seguir con la estética de mis entradas habituales. Empezaré por decir que no será un reto diario. Puede que semanal, puede que mensual... lo que sé es que no os quiero acostumbrar a trabajo diario porque si viviera de mi blog subiría contenido cada ocho horas. Y me gustaría, pero entre estudios y demás no me da la vida. Y nomino a todo aquel al que le parezca bien para hacerse el reto tanto en su propio blog como en los comentarios. Incluso en la sopa, si eso es lo que se quiere. Y cabe decir que tres citas me parecen pocas así que me alargaré lo necesario.

Y como aparte de rebelde soy lianta, no contenta con poner tres líneas de entrada me pienso explayar en lo que mi mente tenga de capacidad para presentaros mi propia interpretación. Y para inaugurarlo os traigo conmigo una frase de Aristóteles, un vejete muy simpático que me crucé por la calle hace un par de días:
Esta era la pinta que tenía, más o menos.
Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras.
Vale, se quedó más ancho que alto, eso no se puede negar ni en broma. ¿Pero qué quería decirme, si puede saberse?

Yo sé que sois gente inteligente y práctica pero no todos vemos las cosas de la misma manera. Podría ponerme realista y científica para desmentir esta frase, pero la psicología (mi ciencia favorita, y no porque no hay que saber que C9H8O4 se lee ácido acetilsalicílico) me lleva al lado oscuro de las paradojas mentales. Pero esta vez tiene que ver, sobre todo, con los existencialismos personales, que me recuerdan a la alegoría de la caverna (algo de lo que algún día me gustaría hablar).

Pero no nos vayamos por las ramas y residamos en el concepto de la frase, en el sentido no tan falso de la frase. Hagámonos primero una pregunta. ¿Qué es lo primero que os ha venido a la cabeza al leer esa frase? Yo he recordado una situación en la que me vi involucrada hace poco, pero esa es otra historia que también tiene que ver con la realidad de uno mismo y ya lo comentaré más tarde.

Personita random: ¡Inútil! ¡Ve al grano y déjate de historias que no nos interesan!

Voy. Esta frase nos presenta una realidad de base psicológica en la que podremos vernos metidos día tras día. En situaciones en las que no sabes si callar o decir, por mucho que sepas cuál sería la mejor solución. Nos plantea ocasiones en las que nos sentimos impulsados a decir algo sin pensar en las consecuencias.

El silencio podemos elegirlo. Es más fácil en lo que a técnica respecta, pero busca una fortaleza mental en nosotros. Siempre hay opción de elegir entre callar y hablar (excepto en situaciones in extremis donde tu vida o una parte de ella se ve en peligro). Callar es, sin duda, lo más sencillo. No expones tu opinión, no contraargumentas, te mantienes neutro. Eso puede ser bueno o malo, depende de las circunstancias dadas. Pero elegir hablar te abre ramificaciones hasta los límites de lo inimaginables. Tienes que escoger las palabras adecuadas, el tono adecuado, la intención adecuada... y no todos tenemos esa capacidad. Es decir, debemos estar pendientes del resto, no de nosotros. Somos, pues, personas influenciables e influenciadas por las palabras.

En conclusión, puedo elegir cuando callarme pero no tengo control total sobre lo que quiero decir. Y con eso dejo mis divagaciones por sentadas.

¡Nos leemos!

Más: Segunda cita // Tercera cita

2 comentarios:

  1. Oh, me gusta la frase, de hecho, la conocía, aunque la hacía por un camino más fácil. Que uno es esclavo de lo que calla porque los otros siempre pueden recordarnos aquello que dijimos, en cambio, de lo que callamos no porque nadie lo sabe.

    ¡Me ha gustado la charla filosófica! Ha sido realmente interesante leerte <3

    ¡Cuidate!

    Bye!

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    Respuestas
    1. El interés mío, por haber conocido tu filosofía.

      Es cierto que se puede aplicar (eso según cada uno) pero mi mente es esclava del escudriñe y del sobrecalentamiento neuronal y se ha metido en un barrizal que ni te imaginas.

      ¡Saludos y nos leemos! ^^

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