lunes, 22 de agosto de 2016

Microsueño: LLAMARADAS

En el último microrrelato que publiqué dije que tenía varios de la misma longitud que iban a ser principalmente presentados a concurso, pero que al final no cumplí por intereses mayores. Pues bien, aquí os dejo otro que iba con ese...





LLAMARADAS

Fuego. Todo era fuego en aquel caserón de mala muerte. Perdido en las montañas, ni un alma en ese instante. Y la noche se llenaba de luces rojas y naranjas. Ni en ese día, ni en el siguiente, en ninguno de los que los sucedían pareció importar el humo desde la colina.

Pasó una semana, dos, tres… incluso llegó a pasar un mes. Del fuego nada quedaba. De la casa apenas. Y apareció una madre frente a los escombros. Lo siguiente que se escuchó fue el llanto, la frustración no tardó en aparecer. Era una mala madre. Abrió paso entre los restos de piedra y hierro que se salvaron. Un par de tabiques en su sitio, ninguno más.

Cenizas. Todo era cenizas en ese caserón de mala vida. Cenizas eran los muebles, el tapete heredado de la abuela y la fotografía familiar. Cenizas era su hijo, cenizas su ex-marido, cenizas eran todos. Y ceniza el suelo donde la mujer se derrumbó por el peso de la muerte.

La última llama presente en aquella estancia se extinguió. No se supo más.

2 comentarios:

  1. ¡Oh, qué intenso! Me ha encantado, me ha dejado un nudo en el estómago ese final.

    ¡Un abrazo!

    Bye!

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    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste :3

      Un saludo y nos leemos ^^

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